Los jóvenes que hacen su experiencia vocacional en la Academia Montecarmelo de los Heraldos del Evangelio, aunque no profesan votos y se mantienen en el estado laico, procuran practicar en toda su pureza fascinante los consejos evangélicos. Guardan el celibato y viven normalmente en comunidad, en un ambiente de caridad fraterna y disciplina. Se fomenta una intensa vida de oración y estudio, siguiendo la sabia directriz del Papa Juan Pablo II: “La formación de los fieles laicos tiene como objetivo fundamental el descubrimiento cada vez más claro de la propia vocación y la disponibilidad siempre mayor para vivirla en el cumplimiento de la propia misión” (Christifidelis Laici, 58). Esta vida comunitaria está disciplinada por un “Ordo de Costumbres”, una compilación de reglas que con el paso del tiempo se ha ido estableciendo voluntariamente entre los Heraldos del Evangelio. Reglamenta, según el carisma de la institución, todos los actos de la vida cotidiana de sus miembros, desde el modo de proceder consigo mismo en la intimidad, pasando por las relaciones entre los hermanos, en público y, sobre todo, en los actos más solemnes del día en que se reunen para rezar, cantar el Oficio o participar en la Liturgia.
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El fresco de Nuestra Señora del Buen Consejo de Genazzano

Nuestra Señora del Buen Consejo de Genazzano

En la pequeña y bella ciudad de Genazzano, se encuentra un fresco de más de siete siglos de existencia. Hasta hoy se desconoce dónde y por quién fue pintado. ¿Habrá sido su autor un ángel? ¿Será originario del Paraíso? Son preguntas osadas. Se comprende que ellas surjan, cuando se conoce la historia de los efectos producidos por esa piadosísima imagen, a lo largo del tiempo.

El fresco causa la impresión de haber sido pintado hace pocos días, incluso si se observa de cerca. Entretanto, hace 535 años que se encuentra junto a la pared de una capilla lateral de la iglesia. Más aún: según atestiguan los documentos, ¡se ha mantenido suspendido en el aire durante todo ese tiempo! Fue él trasladado de Scutari, Albania, a Genazzano por acción angélica.

Así describe esos sobrenaturales acontecimientos uno de los mayores entendidos en la materia:

“Traída por manos angélicas, se encontró [la imagen] suspendida allí en la rústica pared de la nueva iglesia, y con tres nuevos singularísimos prodigios entonces ocurridos. (…) La celeste pintura estaba sustentada por virtud divina a un dedo de la pared, suspendida sin fijarse en ella; y éste es un milagro tanto más estupendo si consideramos que la referida Imagen está pintada con colores vivos en una fina camada de revoque, con la cual se destacó por sí misma de la iglesia de Scutari, en Albania; como aún por el hecho, comprobado mediante experiencias y observaciones hechas, de que, al tocarse en la Santa Imagen, esta cede” (Fray Angelo María De Orgio, Istoriche di Maria Santísima del Buon Consiglio, nela Chiesa de´Padri Agostiniani di Genazzano, 1748, Roma, p. 20)

En el S. XIX, otro estudioso de renombre observó del celestial fenómeno:

“Todas esas maravillas [de la Santa Imagen] se resumen, en fin, en el prodigio continuo que consiste en encontrar hoy esta Imagen en el mismo lugar y del mismo modo como ella fue ahí dejada por la nube en el día de su aparición, en la presencia de todo un pueblo que tuvo entonces la felicidad de verla por primera vez. Ella se posó a una pequeña altura del piso, a una distancia de aproximadamente un dedo de la pared nueva y rústica de la capilla de San Blas, y allí quedó, suspendida sin ningún soporte” (Raffaele Buonanno, Memorie Storiche della Immagine di Maria SS. Del Buon Consiglio che si venera in Genazzano, Tipografia dell´Immacolata, Nápoles, 20 ed., 1880, p. 44).

Altar de la Virgen del Buen Consejo - Santuario en Genazzano

En la fiesta del bautismo de San Agustín y de San Marcos, patrono de Genazzano, el 25 de abril de 1467, alrededor de las cuatro de la tarde, una celeste melodía comienza a hacerse por los más variados rincones de la ciudad. Un gran número de personas, reunidas en la plaza del mercado, se ponen a indagar maravilladas de donde vienen los sublimes y arrebatadores acordes. Y he aquí que una divina sorpresa pasa delante de los ojos de todos: en medio de rayos de luz, una pequeña nube blanca desciende hasta una pared de la ya mencionada iglesia, cuyas campanas comienzan a repicar fuertemente y solas. Prodigio aún mayor: al unísono, la totalidad de las campanas de la ciudad tocan con energía.

Al deshacerse lentamente los rayos de luz y la nube, el bellísimo fresco que hasta hoy allí se encuentra pudo ser contemplado por el pueblo, y desde ese día no cesó de derramar copiosas gracias sensibles, haciendo justicia a la preciosa invocación de Madre del Buen Consejo.

La noticia de tan extraordinario acontecimiento se esparció por toda Italia, como un relámpago. Dos días más tarde, se inicia una verdadera avalancha de milagros: un poseso se libra de los demonios, un paralítico camina con naturalidad, una ciega recupera la vista, un joven empleado recién fallecido resucita… En los ciento diez primeros días, María del Buen Consejo distribuye ciento sesenta y un milagros a sus fieles devotos.

Peregrinos de todo el país se mueven para recibir los beneficios de la Madre de Dios.

Delante del santo fresco, una cosa es constante: ninguno de los pedidos que le son dirigidos deja la Virgen de atender de alguna manera. En la dudas, en las perplejidades e incluso en las pruebas, después de un cierto tiempo de oración—mayor o menor, dependiendo de cada caso—María Santísima hace sentir en el fondo del alma en dificultades su sapiencial y maternal consejo, acompañado de mudanzas de fisonomía y de color de la pintura. Es indescriptible ese especialísimo fenómeno.

Fue en Genazzano, a los pies del santo fresco de la Madre del Buen Consejo, que nacieron los Heraldos del Evangelio. Allí, Ella los inspiró, orientó y fortaleció. Por eso, a ejemplo de tantos otros, los Heraldos del Evangelio la consideran como su patrona. Además, por privilegio concedido por el Santo Padre, lucran en el día de su fiesta, 26 de abril, una indulgencia plenaria.

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Revista Heraldos del Evangelio


Domingo de Ramos

Domingo de Ramos, con hosannas, cantos y alabanzas, se prefigura la victoria  de Cristo sobre la muerte y el pecado. Es la puerta de entrada para la Pasión de Cristo: es el inicio de la Semana Santa. ¿Qué lecciones nos trae? ¿Qué frutos y gracias podemos conquistar?
Domingo de Ramos
Domingo de Ramos, con hosannas, cantos y alabanzas, se prefigura la victoria 
de Cristo sobre la muerte y el pecado. Es la puerta de entrada para la Pasión de Cristo: es el inicio de la Semana Santa. ¿Qué lecciones nos trae? ¿Qué frutos y gracias podemos conquistar?


El Domingo de Ramos es la conmemoración litúrgica que recuerda la entrada de Jesús en la ciudad de Jerusalén donde Él iría celebrar la Pascua judía con sus discípulos.

Él es el portal de entrada de la Semana Santa. Es en el Domingo de Ramos que se inicia la Semana de la Pasión. Es el día en que la Iglesia recuerda la historia y la cronología de esos acontecimientos para de él sacar una lección.

Un Rey entra a la ciudad montando un burro


Ya desde la entrada de la ciudad, los hijos de los hebreos portaban ramos de olivos y alegres agitaban con ellos, extendían mantos en el piso para que Jesús pase sobre ellos. ¡Jesús entró a la ciudad como Rey!

Hasta parece que era un deseo de Él que fuese así, pues, la escena en que todo transcurre reproduce la profecía de Zacarías: el rey de los judíos vendrá. Exulta de alegría, hija de Sión, suelta gritos de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí que viene a ti tu rey, justo y victorioso; él es simple y viene montado en un burro, en el potro de una burra. (Zc 9,9)

Aunque Jesús montase un simple burro, el cortejo caminaba, alegre y digno. En la expectativa de estar allí el Mesías prometido, Jerusalén se transformó, era una ciudad en clima de fiesta.

Y Él era aplaudido, aclamado por el pueblo: "Hosanna al Hijo de David: bendito sea el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel; hosanna en las alturas". Esto ocurrió algunos días antes de que Jesús fuese condenado a la muerte, cuando los ecos de los gritos de "hosanna" ya se mezclaban al clamor de insultos, amenazas y blasfemias que lo llevarían a su Pasión redentora.

¿Qué tipo de Mesías querían aquellos judíos?

¿Qué tipo de Mesías querían aquellos judíos?


Desde la entrada festiva como rey en Jerusalén hasta el libertinaje de la flagelación, de la coronación de espinas y de la inscripción en la cruz (Jesús de Nazaret, rey de los Judíos), somos llevados a preguntar: ¿Qué tipo de rey aquel pueblo quería? ¿Y qué tipo de rey era Jesús? Nuestro Señor era aclamado por el mismo pueblo que lo había visto alimentar multitudes. Era aplaudido por aquellos que lo vieron curar ciegos y lisiados y, todavía hace poco, habían presenciado la resurrección de Lázaro.

Impresionada con todo eso aquella gente tenía la seguridad de que éste era el Mesías anunciado por los Profetas. Pero, aquel pueblo era superficial y mundano, juzgaba que Jesús fuese un Mesías político, un liberador social que fuese arrancar a Israel de las garras de Roma y devolverle el apogeo de los tiempos de Salomón. Y en eso estaban equivocados, engañados: ¡Él no era un Rey de este mundo!

Sus corazones apreciaban a Jesús de modo incompleto


La entrada de Jesús en Jerusalén fue una introducción para los dolores y humillaciones que luego Él sufriría abundantemente: la misma multitud que lo homenajeó movida por sus milagros, le dio las espaldas y pidió su muerte.

En el Domingo de Ramos queda patente cómo el pueblo apreciaba a Jesús de un modo incompleto. Es verdad que lo aclamaron, sin embargo, Él merecía aclamaciones inmensurablemente superiores. Merecía una adoración amorosa, ¡bien diversa de la que le fue dada!

Entretanto, lleno de humildad, allá iba Nuestro Señor Jesucristo sentado en un burrito, avanzando en medio de la multitud ruidosa, impulsando a todos al amor de Dios.

Sólo una persona lo entendió en aquella hora


En general, las pinturas y grabados presentan a Nuestro Señor mirando pesaroso y casi severo hacia la multitud. Para Él, el interior de las almas no ofrecía secreto. Él percibía la insuficiencia y la precariedad de aquella ovación.

Apenas una persona percibía lo que estaba sucediendo con Jesús y sufría con Él. Y esa persona ofrecía su dolor de alma como reparación de su amor purísimo a Nuestro Señor: era Nuestra Señora.

Pero..., ¡que requinte de gloria para Nuestro Señor! Era el mayor de ellos porque Nuestra Señora vale incomparablemente más que toda la Creación. En aquellas circunstancias, María representaba a todas las almas piadosas que, meditando la Pasión de nuestro Salvador, habrían de tener compasión y pena de Él. Almas que lamentarían no haber vivido en aquel tiempo para poder, entonces, haber tomado posición a lado de Jesús.

¿Domingo de Ramos en mi vida?


Existe un defecto que disminuyó la eficacia de las meditaciones que hacemos. Este defecto consiste en meditar los hechos de la vida de Nuestro Señor y no aplicarlos a lo que sucede en nosotros o en torno a nosotros.

Así, por ejemplo, a nosotros espanta la mutabilidad e ingratitud de los judíos que asistieron la entrada de Jesús en Jerusalén. Nosotros los censuramos porque proclamaron con la más solemne recepción el reconocimiento de la honra que se debería tener al Divino Salvador y, poco después, lo crucificaron con un odio tal que a muchos llega a parecer inexplicable.

¡Esa ingratitud, esa versatilidad para cambios de opinión y actitudes no existieron solo en los hombres de los tiempos de Nuestro Señor! La actitud de las personas contemporáneas de Jesús, festejando su entrada en Jerusalén y después abandonándolo a merced de sus verdugos, se asemeja a muchas actitudes que tomamos.

Muchas veces alabamos a Cristo y nos llenamos de buenas intenciones para seguir sus enseñanzas, sin embargo, al primer obstáculo, nos dejamos llevar por el desánimo, o por el egoísmo, o por la falta de solidaridad y, una vez más, por ese desamor, alimentamos el sufrimiento de Jesús.

¿Todavía hoy, en el corazón de cuántos fieles, tiene Nuestro Señor que soportar estas alternativas, estos cambios que oscilan entre adoraciones y vituperios, entre virtud y pecado? Y estas actitudes contradictorias y defectivas no se pasan apenas en el interior del alma de cada hombre, de modo discreto, en el fondo de las conciencias: ¿En cuántos países estas alternaciones se pasan y Nuestro Señor ha sido sucesivamente glorificado e ultrajado, en cortos intervalos espacios de tiempo?

Una pérdida de tiempo: no reparar las ofensas a Nuestro Señor


Es pura pérdida de tiempo horrorizarnos exclusivamente con la perfidia, fraude y traición de aquellos que estaban presentes en la entrada de Jesús en Jerusalén.

Para nuestra salvación será útil reflexionar también en nuestros fraudes y defectos. Con los ojos puestos en la bondad de Dios, podremos conseguir la enmienda y el perdón para nuestras propias perfidias. Existe una gran analogía entre la actitud de aquellos que crucificaron al Redentor y nuestra situación cuando caímos en pecado mortal.

¿No es verdad que, muchas veces, después de haber glorificado a Nuestro Señor ardientemente, caímos en pecado y lo crucificamos en nuestro corazón? El pecado es un ultraje hecho a Dios. Quien peca expulsa a Dios de su corazón, rompe las relaciones filiales entre criatura y Creador, repudia su gracia.

Y es cierto que Nuestro Señor es muy ultrajado en nuestros días. No por el brillo de nuestras virtudes, sino por la sinceridad de nuestra humildad nosotros podremos tener actitudes de aquellas almas que reparan, junto al trono de Dios, los ultrajes que a cada hora son practicados contra Él. Las lecciones del Domingo de Ramos nos invitan a eso. (JG)


Fuentes:
Dom Eurico dos Santos Veloso - O significado do Domingo de Ramos - CNBB -29 de Março de 2010
Felipe Aquino - O significado do Domingo de Ramos - Vida Eclesial - 30/03/2007D. 
Javier Echevarría - Domingo de Ramos: Jesus entra em Jerusalém 
Plinio Corrêa de Oliveira - excertos



Miércoles de Ceniza: el inicio de la Cuaresma

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

  • “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”
  • “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"
  • “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
Origen de la costumbre

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.
Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

El ayuno y la abstinencia


El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.


Catholic.net / Heraldos Noticias

Cristo Rey del Universo

Cristo Rey del Universo
Fiesta de Cristo Rey Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz. La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatológico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de su venida al mundo hace casi dos mil años, pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía.

En la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, empresas y ambiente.

Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 de Mateo: «es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas»; «es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda»; «es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo»; «es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra».


La Iglesia tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Su predicación y extensión debe ser el centro de nuestro afán vida como miembros de la Iglesia. Se trata de lograr que Jesucristo reine en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades y en los pueblos. Con esto conseguiremos alcanzar un mundo nuevo en el que reine el amor, la paz y la justicia y la salvación eterna de todos los hombres.

Para lograr que Jesús reine en nuestra vida, en primer lugar debemos conocer a Cristo. La lectura y reflexión del Evangelio, la oración personal y los sacramentos son medios para conocerlo y de los que se reciben gracias que van abriendo nuestros corazones a su amor. Se trata de conocer a Cristo de una manera experiencial y no sólo teológica.

Acerquémonos a la Eucaristía, Dios mismo, para recibir de su abundancia. Oremos con profundidad escuchando a Cristo que nos habla. Al conocer a Cristo empezaremos a amarlo de manera espontánea, por que Él es toda bondad. Y cuando uno está enamorado se le nota. El tercer paso es imitar a Jesucristo. El amor nos llevará casi sin darnos cuenta a pensar como Cristo, querer como Cristo y a sentir como Cristo, viviendo una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana. Cuando imitamos a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podemos experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para nosotros.

Dedicar nuestra vida a la extensión del Reino de Cristo en la tierra es lo mejor que podemos hacer, pues Cristo nos premiará con una alegría y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida. A lo largo de la historia hay innumerables testimonios de cristianos que han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas.

La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una oportunidad de imitar a estos mártires promulgando públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.

Evangelio del día

Excursión del Sector Juvenil de los Heraldos


Aprovechando el feriado de fiestas patrias, el sector juvenil de los Heraldos del Evangelio realizó una excursión a un lindo valle pre-cordillerano en las proximidades de Santiago.

En el contacto con la naturaleza, los jóvenes pudieron compartir juntos un grato momento de esparcimiento contemplando las maravillas que Dios operó en la creación.

Después la excursión y para concluir la jornada, los jóvenes participaron de una charla en la casa de formación.

Heraldos del Evangelio


Primera misa y bendición de la nueva casa de los Heraldos en la Diócesis de Valparaíso


“Rocíame con agua, y quedare limpio; lávame y quedare más blanco que la nieve” (Salmo 50, 9).

El lunes 28 de febrero el Padre Mauro Ojeda, celebró la misa, por primera vez en la capilla de la nueva casa de los Heraldos del Evangelio en Viña del Mar, posteriormente impartió la bendición a la misma.

A continuación algunas fotos...

Paseo a Tunquén con el Sector Juvenil


En una privilegiada mañana de sol, jóvenes participantes del Proyecto Futuro y Juventud de los Heraldos del Evangelio en Viña del Mar estuvieron visitando Tunquén.

Como siempre, el paseo recreativo de los jóvenes estubo marcado por un importante momento de reflexión.

A continuación algunas fotos...

Eucaristía y Villancicos en la Iglesia Nuestra Señora de Loreto

Coro y banda del Sector Juvenil de los Heraldos del Evangelio

El coro y banda de Los Heraldos del Evangelio de Santiago, colaboró en la misas de este fin de semana en la Iglesia Nuestra Señora de Loreto, a cargo del P. Sebastián Navarrete, Capellán Jefe del Servicio Religioso de la Fuerza Área.

Después de cada una de las dos misas matutinas, el coro interpretó algunos villancicos en vista a los preparativos para el nacimiento del Salvador.

A continuación algunas fotos...

Celebración de la Inmaculada Concepción en Coinco

En la Diócesis de Rancagua, la feligresía de San Nicodemo junto con su Párroco el Padre Ernesto Castro, celebró la Solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Como siempre la celebración fue muy concurrida y solemne. Desde muy tempranas horas de la mañana innumerables fieles -de diferentes capillas de la Parroquia- encabezados por una bella imagen de la Inmaculada Concepción acudieron en procesión al Estadio Municipal de Coinco donde se celebró la Eucaristía.

Durante su homilía, el Padre Ernesto exhorto a los presentes a crecer cada vez más en devoción a la Madre de Dios. Los Heraldos del Evangelio solemnizaron con sus cantos y músicas la Celebración Eucarística.



Visita de la Virgen al colegio Lorenzo Sazié


Con una calida acogida la comunidad escolar del colegio Lorenzo Sazié recibió a la Imagen Peregrina del Inmaculado Corazón de María.

Fueron gratificantes las muestras de cariño que se reflejaron en significativos gestos que involucraron a todas las instancias del establecimiento; alumnos, docentes y administrativos.

El momento más emocionante, quizás fue cuando por las manos del Capellán, P. Jaime Rivas y del director, don Pelayo Fernandez, la Imagen fue coronada como reina del colegio.
Luego, la Virgen peregrina recorrió diversos cursos, en donde se les dio la posibilidad, a los alumnos que quisieran, de inscribirse para participar en las actividades de formación que los Heraldos realizan en la Arquidiócesis de Santiago.

En el primer Sábado del Mes un Bautismo, un nuevo hijo de Dios


Como ya es habitual los Heraldos del Evangelio participaron en la Comunión Reparadora del primer sábado de mes, realizada en la parroquia San Benito de Chorrillos, en Viña del Mar.

Para sorpresa de todos los fieles, en el momento del ofertorio uno de los componentes del coro de aspirantes recibió el sacramento del bautismo. Fue grande la alegría para todos, especialmente, para los jóvenes que participan en los talleres y actividades formativas de los Heraldos.

Terminada la misa, los jóvenes, juntamente con el neo-bautizado, se reunieron en la casa de la comunidad de los Heraldos del Evangelio para una celebración.

Comunión de los niños: el factor de grandes gracias del Cielo



“Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos ”. Parece haber sido una de las frases evangélicas que podrían caracterizar el pontificado de San Pío X, cuya fiesta es celebrada por la Iglesia el 21 de agosto. Su pontificado se distinguió por actitudes valientes. Entre ellas se destaca su fomento de la comunión temprana y frecuente.

La Iglesia conmemora el día 21 de agosto la fiesta litúrgica de San Pío X. Sin duda, ¡un gran Papa!

Los frutos de las medidas adoptadas en su pontificado generaron más que simples cambios. Ellos fueron un verdadero renacer de gracias, de incremento de la Fe y deseo de santidad en todo el mundo.

Su acción evangelizadora sirvió de incentivo para que miles de ovejas del rebaño de Cristo pasasen por verdaderas transformaciones espirituales, independiente de su edad.

Pero nunca está de más recordar que San Pío X dedicó a los niños gran atención en su esfuerzo pastoral.

Fue él quien, el 8 de agosto de 1910 mandó publicar el Decreto Quam Singulari, por el cual quedó establecido que, a partir de los siete años, ya podría ser suministrada la Primera Comunión a los niños.

A propósito de la comunión anticipada, fruto del decreto de San Pío X, el Papa Juan Pablo II afirmaba que era “una decisión pastoral que merece ser recordada y elogiada. Ella provocó muchos frutos de santidad y de apostolado entre los niños, favoreciendo el surgimiento de vocaciones sacerdotales".

La costumbre de la comunión en la temprana edad es antigua y siempre atrajo para la Iglesia grandes gracias del Cielo.

No se puede olvidar, que en el inicio de la Iglesia, la Sagrada Eucaristía era suministrada a los recién nacidos bajo la especie del vino. Algunas gotas colocadas en la lengua del niño ya eran suficientes para que la primera comunión fuese realizada inmediatamente después del bautismo.

En nuestros días es importante que padres y sacerdotes animen a los niños que alcanzaron el uso de la razón, a prepararse convenientemente para recibir, cuanto antes, el cuerpo y sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

El decreto de San Pío X, que recientemente cumplió cien años, camina en el sentido de que cuanto más joven, mejor es comulgar, más digna será la acogida a Cristo sacramentado.

Una vez que la mente del niño alcanza la edad en que empieza a pensar – hoy en día ese momento parece haber llegado antes – su alma ya está abierta y disponible para acoger la luz divina que le hace penetrar, hasta donde es posible, el misterio del amor de Dios para con el hombre.

Antes de esta medida promulgada por San Pío X, los católicos hacían su Primera Comunión solamente en su infancia o adolescencia tardía, después que muchos pecados mortales ya habían sido cometidos. Lo que evidentemente daba al demonio un poder especial sobre esas almas.

Por esta razón muchos abandonaron la fe católica antes de recibir la Primera Comunión, convirtiéndose entonces, en presas fáciles para Satanás y sus secuaces.

Lo contrario sucede con el niño que recibe la Primera Comunión, estando todavía en su primer estado de inocencia y todavía con la posibilidad de hacer comuniones frecuentes. Nuestro Señor establece en estas almas, un poder especial y por consiguiente, disminuye en ellas el poder maligno.

Que esta santa costumbre sea cada día más apreciada y seguida.

Vea también: "San Pio X"

Encuentro en casa de formación de Santiago


El último fin de semana de junio, el sector juvenil de los Heraldos del Evangelio realizó un encuentro en la Casa de formación de Santiago. El tema se centró en analizar cuánto Dios nos ama a pesar de nuestra debilidad, y cómo Él nos llama a la santidad.

Además de los temas tratados y aprovechando la gran cantidad de nieve caída, se realizó una excursión hacia la cordillera. La esplendorosa montaña nos recibió con un sol radiante. Guerras de nieve, competencias e inclusive un interesante sketch se sucedieron durante la jornada marcada por la alegría.

Y para concluir dicha convivencia, el domingo 27 partieron para la ciudad de Casablanca V región atendiendo la invitación del Párroco Padre Reinaldo Osorio, donde el coro de aspirantes de los Heraldos animó la liturgia dominical.

Al finalizar la Santa Misa, los jóvenes disfrutaron de deliciosas empanadas ofrecidas por la Parroquia.

A seguir algunas fotos…





Primer Sábado de Mes


Como todos los primeros sábados de mes en la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles de Santiago, se realizó, atendiendo al pedido de Nuestra Señora en Fátima, la comunión reparadora de los primeros sábados de mes. Se rezó con numerosos fieles, el Santo Rosario. Se hizo también una breve meditación con la intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María por los pecados que tanto lo ofenden.

En la Santa Misa celebrada por el Párroco, P. Augusto Rojas, antes del ofertorio, éste coronó la Imagen Peregrina del Inmaculado Corazón de María seguido de los aplausos de los feligreses, quienes expresaron de esta manera su amor filial y especial pedido de protección a la Virgen.

Al finalizar la Eucaristía, numerosas personas se acercaron a la imagen de la Virgen para presentarle sus pedidos y agradecimientos.

Heraldos Noticias

Nuestra Señora de Fátima

Fue el día 13 de mayo de 1917 que los tres pastorcitos – Lucia, Francisco y Jacinta – vieron por primera vez a Nuestra Señora en Cova de Iria, en Fátima, Portugal. La Santísima Virgen aparecería a ellos cinco veces consecutivas, casi siempre el día 13 del mes, hasta octubre de aquel año. 

 El mundo estaba sumergido en las incertezas y en el sufrimiento de la Primera Guerra Mundial, que todavía se complicaría al poco tiempo con la irrupción de la llamada gripe española y, mucho peor, con la victoria de la revolución comunista en Rusia. 

 Al mismo tiempo, la sociedad aceleraba su caída en la rampa de la crisis de la fe y de la moral hasta llegar al punto en que nos encontramos hoy. Nuestra Señora venía a traer palabras de esperanza, un llamado a la conversión y oración por la conversión de los pecadores. Sobretodo, venía a hacer la promesa de una gran victoria: 

 "Por fin, Mí Inmaculado Corazón triunfará!”. 

 El fallecimiento de la Hermana Lucia en 2005, poco antes de la del Papa Juan Pablo II, nos recordó vivamente las apariciones de Fátima. Hasta el fin de su vida, a los 98 años, ella fue un testimonio vivo, y recordaba al mundo las palabras de la Santísima Virgen. Él, el Papa que más se mostró vinculado a Nuestra Señora de Fátima, y que todavía nos recordaba el 13 de mayo de 1982: “La invitación evangélica a la penitencia y a la conversión, expresada con las palabras de nuestra Madre, siguen siendo actuales (...) Incluso hoy, es más urgente!”


Recomendamos: Mensaje de la Virgen de Fátima

Confirmaciones en la Parroquia San Benito


Viña de Mar.- En la Parroquia San Benito (Chorrillos), 50 jóvenes recibieron el Sacramento de la Confirmación de manos de Monseñor Javier Prado Aránguiz, sscc, Obispo emérito de Rancagua.

Ocho integrantes, que participan de las actividades juveniles de los Heraldos del Evangelio en la Diócesis de Valparaíso, estuvieron dentro de los confirmandos y uno hizo su primera comunión.


En una inspirada homilía, Monseñor Prado, dijo: “Ustedes tienen que ser la sal de la tierra y luz del mundo”, añadiendo además, “esto no tiene que ser flor de un día”, recalcando de esta manera, la importancia de lo que irían a recibir, así como, la necesidad que tiene la Iglesia de que ellos den su perseverante testimonio delante de la sociedad.


Finalizó con un apelo a la vocación sacerdotal y religiosa, al decir: “si alguien de los que hoy se confirmaron sienten un llamado a servir al Señor,  que le den una respuesta generosa”.


Una numerosa concurrencia acompañó la Eucaristía con mucho recogimiento y agrado.  Concelebraron la Misa,  el Párroco P. Mauro Ojeda y su Vicario P.  Gonzalo.

Actividades de Vacaciones de Invierno

Dentro de las actividades que los Heraldos del Evangelio realizan con la juventud, las vacaciones de invierno fueron una buena oportunidad para formarse más en la devoción a la Santísima Virgen y profundizar lazos de amistad.


En esta perspectiva es que fue realizado un retiro en la Casa de retiros destinada para este propósito que los Heraldos tienen en la Diócesis de Rancagua. El tema principal fue el papel en la Historia de la Santísima Virgen María. Se vivieron momentos de oración, formación y sano esparcimiento.


También no faltó una expedición a la Cordillera en donde juntos pudieron contemplar las bellezas que Dios puso en la Creación para contemplarlo y amarlo en el reflejo de sus creaturas.


Visita a Colegios en diócesis de Valparaíso

En el marco de las actividades del mes de Mayo y mes de Nuestra Señora de Fátima, Los Heraldos del Evangelio realizaron charlas de formación con el título “Fátima y el Rosario”.

Dichas charlas se impartieron en diversos colegios de la diócesis de Valparaíso: Liceo Santa Teresa de Ávila (Valparaíso); Luis Galdames (Valparaíso); Fray Camilo Henríquez (Quilpue); Science´s College (Viña del Mar).En esta oportunidad, a los jóvenes interesados se les dio la posibilidad de participar de los diversos talleres que los Heraldos del Evangelio ofrecen para la formación de la juventud.

Charlas en Colegio Blas Cañas

En el marco de las actividades del mes de Santa María Josefa Roselló, Fundadora de las religiosas “Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia”, quienes tienen a cuidado el Colegio Blas Cañas ubicado en el centro de Santiago, Los Heraldos del Evangelio realizaron charlas de formación con el título “La Santidad, una vocación para todos”.

En esta oportunidad, a los jóvenes interesados se les dio la posibilidad a participar de los diversos talleres que los Heraldos del Evangelio ofrecen para la formación de la juventud.

Primera Comunión en la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles

Santiago.- Jóvenes participantes de las actividades del sector juvenil de los Heraldos del Evangelio, recibieron por primera vez la comunión, en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Santiago, en una solemne eucaristía presidida por el Padre Ricardo del Campo, superior de la comunidad de los Heraldos.


Después de una esmerada preparación en la casa de formación de los Heraldos del Evangelio, estaban aptos para recibir a Jesús Eucarístico por primera vez. Los jóvenes colocaron en práctica las palabras del Divino Redentor: “El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna; y yo le resucitaré el último día.” (Jn 6,54)


La misión de los Heraldos del Evangelio

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